miércoles, diciembre 14, 2011

Carta al Lolo

Te extrañare este diciembre y los siguientes que vengan. Sera distinto, sera extraño, sera sin ti.
Es difícil de dimensionar a días de la Navidad lo que sera esta sin tu presencia. Te extrañare, lo sabes.
No te molestare cuando llegues con tus cosas. No hurgare en ellas para saber que cosa nueva o vieja compraste. No podre escuchar cuando me cuentes como fue que convenciste al tipo de la feria para que te vendiera eso a un menor precio del que ya tenia propuesto.
Es difícil verte en fotos, en las pocas que dejaste que te sacáramos. No te gustaba, te levantabas y te ibas. Pero es solo cosa de mirar las pocas que tenemos y ver lo cariñoso que siempre fuiste. El otro día nada más veía una foto en la que tenias al José en tus brazos, apareces riendo, igual que siempre, igual como te recuerdo, igual como me gusta pensar que viviste tu vida. Yo quiero ser como tu Lolo, yo quiero que la gente me quiera lo mismo que te quiso a ti, ese seria mi triunfo.
Hace un tiempo le pregunte a mi mamá si recordaba alguna ocasión en la que me hubieses retado, en la cual te hayas enojado conmigo, ella no se acordó de ninguna, yo menos. No sé, quizá una retadita por ahí no hubiese sido malo, pero también tiene que ver con tu personalidad, en vez de molestarte me respondías cada una de mis dudas, siempre dispuesto.
Me molestaba cuando te veía enojado, cuando te veía molesto por alguna situación, me daba rabia no tener las agallas de decirle a los demás que te dejaran tranquilo, que no se daban cuenta que eras tú.
Siempre te encontré distinto a los demás. Cuando supe que no sabias leer, yo no lo creí. Llevabas años viajando a Santiago, tomando más de una micro para llegar adonde se te ocurriera, regateando precios, negociando esas preciadas mercancías que te llevabas a La Huerta. Eso es ser independiente, pero sobre todo valiente.
A veces me parece sorprende que hayas criado a mi madre y a mis tías. De donde sacaron tantos pulmones esas mujeres para gritar. Cual de todas tiene el tono más alto, y lo más divertido de todo es que se sienten orgullosas de eso, es notable.
Solo me queda agradecer el haberte conocido, el que hubieses estado ahí en más de una ocasión, más que mal tu también fuiste parte en mi educación y formación como persona. Nadie me puede decir como eras, que hacías tal o cual cosa, yo te vi en las buenas y en las malas, y eso nadie me lo puede cuestionar. Te quiero viejo y te extraño.

P.D.: No te preocupes, yo te reservo el puesto este año y los que vengan.





miércoles, noviembre 23, 2011

.